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Lanzan primer estudio sobre el bullying homofóbico y transfóbico en Chile

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En las aulas poco y nada se sabe sobre orientación sexual e identidad de género, pese a que la gran mayoría ha conocido al menos a un gay, una lesbiana, o una persona transgénero. Más del 40 por ciento de la comunicad escolar ha sabido de al menos un caso de discriminación. Estudio fue lanzado en encuentro internacional de profesores.

La primera investigación sobre discriminación a las minorías sexuales en las aulas desarrollada en Chile por el movimiento de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (LGBT)  fue lanzada hoy con el patrocinio del Colegio de Profesores y la Internacional de Educación.

Se trata de del estudio  “Prejuicios y conocimientos sobre la orientación sexual y la identidad de género en establecimientos educacionales municipalizados de la Región Metropolitana”, basado en 137 encuestas y nueve grupos focales aplicados a docentes, estudiantes y apoderados de diversas comunas.

La investigación de tipo cualitativa-cuantitativa; elaborada por el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) con el auspicio de la Cooperación Extremeña de España y la colaboración de la Fundación Triángulo; indagó sobre los prejuicios, mitos, derechos, niveles de discriminación y de abordaje de la homosexualidad en las aulas, siendo además pionero en consultar sobre las percepciones y conocimientos de chilenos y chilenas en torno a la transexualidad.

“Nunca antes se había consultado sobre la transexualidad, pues todos los estudios previos pensaban erróneamente que el medir los niveles de homofobia era igual a considerarnos, es decir, no apreciaban diferencias entre homosexualidad o transexualidad. Eso cambia desde ahora”, aputó la activista trans del Movilh, Karin Avaria.

Entre los datos más significativos del estudio destaca el hecho de que la comunidad educativa considera, como conjunto, que la homosexualidad y la transexualidad poco y nada se debaten en las aulas y que, como consecuencia, un importante porcentaje no sabe como abordar estas realidades.

Lo anterior, aún cuando una mayoría ha conocido a un persona LGBT y una parte importante ha sido testigo de casos de discriminación basados en la orientación sexual o el género que han afectado tanto a docentes como a estudiantes.     También revela que la ignorancia sobre la transexualidad es mucho mayor que la de la homosexualidad.

El prejuicio más alto se vincula al identificar a la población LGTB como un grupo con mayor posibilidades de contraer enfermedades de transmisión sexual, en especial del Sida,  que el resto de las personas, mientras que a nivel de derechos se registra una alta disponibilidad para la igualdad social y legal de las minorías sexuales.

El estudio fue presentado hoy en el “Segundo Encuentro Internacional de Diversidad Sexual y de Género” desarrollado por la IE en Guatemala, donde se concluyó “la necesidad de implementar desde las aulas una educación en sexualidad vinculada al respeto a los derechos humanos y que visibilice y oriente sin prejuicios sobre las diversas expresiones de la afectividad”, apuntó desde ese país el presidente del Movilh, Rolando Jiménez.

LAS AULAS

Con un nivel de confianza del 95 por ciento y un margen de error de +-4,2 por ciento, el estudio arrojó que el 79 por ciento de los estudiantes, el 70 por ciento de los docentes y el 92 por ciento de los apoderados considera que la homosexualidad y la transexualidad son temas que poco y nada se abordan en las aulas, mientras que el 77 por ciento, el 95 por ciento y el 92 por ciento, en forma respectiva, piensa que el conocimiento sobre la homosexualidad y la transexualidad en los liceos es “poco” o “nulo”.

Como consecuencia, la mayoría de los estudiantes (63 por ciento) no se sienten preparados o no sabrían como enfrentar el tema de la homosexualidad o la transexualidad en caso de ser necesario, al igual que los apoderados (54 por ciento). En tanto, el 40 por ciento de los docentes atraviesa por igual problema.

La situación fue calificada de “lamentable” por el Movilh, por cuanto la población LGTB está presente en todos los espacios, no encontrando orientación o ayuda sobre su orientación en el mundo educacional.

Así es como el 90 por ciento de los docentes y el 71 de los estudiantes ha conocido al menos a un o una estudiante o profesor/a  homosexual o transexual. En tanto, el 40 por ciento de los estudiantes, el 55 por ciento de los profesores y el 31 por ciento de los apoderados ha conocido  al menos a una persona que ha sido discriminada en las aulas en razón de su orientación sexual o identidad de género.

PERCEPCIONES Y PREJUICIOS

Un dato interesante es que el 80 por ciento de los estudiantes, el 100 por ciento de los docentes y el 92 por ciento de los apoderados no consideran que la homosexualidad y la transexualidad sean un pecado.

En términos mayoritarios no se aprecia además que las relaciones sociales con personas homosexuales o transexuales signifiquen que otros variarán su orientación sexual o identidad de género.

Así es como  el 71 por ciento de los estudiantes, el 85 por ciento de los profesores y el 85 por ciento de los apoderados considera que tener “un mejor amigo” gay, lesbiana, bisexual o transexual no influirá en la orientación sexual o identidad de género del otro o la otra.

El prejuicio más alto se relaciona con las conductas sexuales de riego, pues  el 84 por ciento de los estudiantes, el 77 de los apoderados y el 52 por ciento de los profesionales de la educación no sabe o piensa que homosexuales y transexuales tienen más posibilidades de adquirir enfermedades de transmisión sexual (en especial el Sida), que los heterosexuales.

Como consecuencia, un bajo 18 por ciento de los estudiantes, un 76 por ciento de los profesionales de la educación y un 54 por ciento de los apoderados descarta que transexuales y homosexuales sean más promiscuos que el resto de las personas.  El resto piensa que sí o no sabe si ello es efectivo.

TRANSEXUALIDAD Y HOMOSEXUALIDAD

El 80 por ciento de los estudiantes, el 100 por ciento de los docentes y el 77 por ciento descarta que la homosexualidad sea una enfermedad, sin embargo, el conocimiento es frágil cuando la misma consulta se hace con mayor nivel de complejidad.

En efecto, la idea de que la homosexualidad o la transexualidad pueden ser curables o modificables es alta, toda vez que el 57 por ciento de los/as estudiantes; el 24 por ciento de los docentes y el 30 por ciento de los apoderados así lo estiman y/o no saben si eso es posible, aún cuando mayoritariamente no creen que sea una patología.

La ignorancia en torno a la transexualidad es mayoritaria en apoderados y estudiantes  mientras que a nivel docente es alta, pues el 85%, el 76 por ciento y el 43 por ciento, en forma respectiva, dice  no tener claro que es esa identidad de género.

En cambio, en relación a la homosexualidad, el  73 por ciento de los estudiantes, el 91 por ciento de los docentes y el 62 por ciento de los apoderados, dice tener “muy claro” su significado.

La baja percepción de tener “muy claro” que es la transexualidad es más aguda  frente a preguntas más específicas.

Ello por cuanto el 89 por ciento de los estudiantes, el 52 por ciento de los profesionales de la educación y el 77 por ciento de los apoderados no sabe y/o piensa que “la única diferencia” entre transexuales, gays, y lesbianas, es que el primer sector se viste con ropas distintas al sexo indicado por el cuerpo y/o genitales de nacimiento, puntualizó el estudio que será utilizado para la elaborar nuevas propuestas antidiscriminatorias en el futuro, en el marco de acciones conjuntas entre el Colegio de Profesores, la Internacional de Educación, la Fundación Triángulo, la Cooperación Extremeña y el Movilh.

Notas relacionadas:

Estudio completo aquí (PDF)

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