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Con lágrimas madres de homosexuales asesinados demandaron el fin de la homofobia

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En el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos, y en un hecho inédito en la historia del movimiento homosexual chileno, madres, hermanos y amigos de gays y transgéneros asesinados y agredidos pidieron hoy en conjunto justicia para sus hijos e hijas. “Coordinamos este llamado y les pedimos a las madres que sacaran unidas su voz para sensibilizar a una ciudadanía que ha perdido la capacidad de asombro y solidaridad con los crímenes por homofobia”, señaló el presidente del Movilh, Rolando Jiménez, al lado de los parientes de las víctimas y de la diputada María Antonieta Saa.

Agregó que “no sólo los tribunales y las policías han actuado con negligencia para dar con los responsables de los asesinatos y golpizas homofóbicas. Aquí en el país también ha resultado que la comunidad homosexual ahora hace noticia a partir de hechos de la farándula y no se da importancia a los crímenes. Esto nos parece horroroso”.

La diputada Saa indicó, por su lado, que “los ataques homofóbicos constituyen muertes horrorosas, crueles, inflexibles y prejuiciosas que es preciso terminar de una vez”. Resaltó, en esa línea, la necesidad de que las autoridades avancen lo antes posible en la aprobación de leyes que fomenten la no discriminación.

Las madres, hermanos y amigos solicitaron a su vez con llantos que “se haga justicia en nombre de nuestros hijos. No queremos que nadie más sea asesinado o atropellado por ser homosexual”.

LA VOZ DE LAS MADRES

Entre las madres que relataron su historia, se cuenta el de Ana Sánchez, cuya hija tránsgénero fue asesinada el pasado 12 de noviembre en su domicilio, ubicado en Calama.

El responsable del asesinato de Andrea Sánchez (Fernando Andrés Sánchez Sánchez, de 32 años) obtuvo el mes anterior una libertad bajo fianza por 500 mil pesos, aún cuando está demostrada su responsabilidad en el crimen. “Todo esto es horroroso. Pido la pena máxima para el asesino en nombre de mi hijo porque esto no puede quedar así”, indicó Ana Sánchez.

La madre del joven gay Mauricio Ortega Julio (25), quien fue asesinado en el Cajón del Maipo el 29 de mayo del 2002 por un entonces funcionario activo de carabineros (Víctor Hugo Pérez), también demandó justicia y acusó a los tribunales de no actuar con la celeridad necesaria en el caso, al tiempo que responsabilizó a la policía uniformada de ocultar informaciones en torno al hecho.

Con llantos, Norma Julio indicó que “nosotras las madres de homosexuales, sufrimos mucho con estos hechos. Para mí, mi hijo era todo y lo seguí queriendo y respetando cuando supe que era gay”.

Por su lado, la madre de la asesinada trangénero Bárbara Rivero (Osvaldo Rivero, Salazar 21 años) junto con denunciar el asesinato de su hijo el pasado 11 de julio en San Bernardo, criticó la atención brindada a su hija por el Hospital Parroquial.

“Mi hija, tras recibir una golpiza con un fierro sólo por ser transgénero, llegó con paro respiratorio y tec cerrado al Hospital Parroquial. En ese lugar nunca la atendieron y la dejaron esperando en un pasillo, diciendo que estaba borracha. Tras ello, la debimos llevar al Hospital Barros Luco donde nos dijeron que de haber sido atendida a tiempo se hubiera salvado”, relató.

Otro caso denunciado por amigos de las víctimas fue el de la transgénero Cecilia Canto (Aníbal Canto Hueichapillán, 25 años) quien fue golpeada por un grupo de hombres en el centro de Santiago el pasado 8 de mayo, permaneciendo en coma durante dos meses.

Un último atropello fue el que afectó el mes pasado a la transgénero Ximena Sotomayor, quien fue golpeada y violada con una botella, quedando el hecho constatado en el hospital Carlos Van Buren de Valparaíso, relató la diputada María Antonieta Saa.

“Pese a todos estos hechos la policía ni los tribunales han dado con los responsables y cuando lo han hecho los liberan por 500 mil pesos. Esto es una aberración”, dijo el Movilh.

El organismo, que en todos los casos ha presentado querellas y acompañado a los familiares en múltiples diligencias; como denuncias públicas ante las autoridades y manifestaciones, pidió por último a “todos los chilenos que comprendan que la homofobia es una violación a los derechos humanos, tan grave como los crímenes que se cometieron bajo la dictadura militar”.

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