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Candidatos presidenciales se pronuncian por prohibición del Vaticano a ordenación de sacerdotes gays

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Junto con rechazar en una extensa declaración pública el documento del Vaticano que impide ordenar sacerdotes gays, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) dio a conocer hoy la postura que fijaron los candidatos presidenciales de Chile en torno a la polémica medida.

La iniciativa se enmarca en una intensa campaña iniciada en septiembre pasado cuyo fin era llevar el debate al terreno de las elecciones presidenciales.

“Estamos muy satisfechos porque tres de los cuatro candidatos fijaron su postura claramente. Sólo falta el pronunciamiento de la abanderada de la Concertación, Michelle Bachelet, pero ella me confirmó hoy personalmente que nos haría llegar su respuesta en las próximas horas”, dijo el presidente del Movilh, Rolando Jiménez.

El documento del Vaticano, denominado “Sobre los criterios de discernimiento vocacional con respecto a las personas homosexuales de cara a su admisión al seminario y a las órdenes sagradas”, fue dado a conocer hoy oficialmente, pese a que sus contenidos venían filtrándose desde septiembre anterior.

En dicho texto, el Vaticano sostuvo que no se pueden admitir en el sacerdocio ni en los seminarios a quienes “que practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o apoyan la así llamada cultura gay”.

El documento fue calificado por el Movilh hoy como “agresivo y violento con la dignidad de las personas, al tiempo que se convierte en cómplice de la violación a los derechos humanos de las minorías sexuales, las cuales en casos extremos se traducen en asesinatos”.

El organismo, agregó que el reglamento “igualmente atenta contra las legislaciones internas de cada país, transformando ilegalmente a la Iglesia en un Estado dentro de otro Estado.

Evidencia además un desconocimiento brutal con los avances científicos y llama inmoralmente a intervenir en el desarrollo natural de la sexualidad de las personas, sin preocuparse de los severos trastornos psicológicos que ello provoca”.

LA RESPUESTA DE LOS CANDIDATOS

En una misiva enviada al Movilh, el candidato del Junto Podemos, Tomás Hirsch, indició que “la decisión del Vaticano, de no aceptar sacerdotes gays, es una muestra mas de que sólo aumentará sus problemas y su lejanía con las necesidades humanas. Dejará de contar con la sensibilidad gay que también es un aporte en la construcción de una sociedad verdaderamente humana y universal”.

Agregó que “no compartimos la represión del sexo y la total ignorancia del Vaticano y de los jerarcas católicos con todo lo que se refiere al sexo en el ser humano. (…) Los jerarcas hacen un juicio a la homosexualidad que refleja solamente su fanatismo e ignorancia”.

En tanto, en una reunión con el Movilh, el candidato de Renovación Nacional, Sebastián Piñera, sostuvo que la medida es “tremendamente injusta”. “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. En materias de este mundo yo soy total y absoluto partidario de terminar con las discriminaciones arbitrarias (…) Pienso que todos somos hijos de Dios, que Dios nos creó a todos como criaturas, que Dios nos quiere a todos y por tanto desde ese punto de vista, no creo que debiera haber discriminación”, apuntó.

Por último, el candidato de la Unión Demócrata Independiente, (UDI) Joaquín Lavín indicó en una carta al Movilh que aún cuando “no se me pasaría por la cabeza imponer a otros convicciones de mi propia fe” porque “hace ya tiempo que gozamos de la separación Iglesia-Estado en este país”, “como católico procuraré, en lo personal, seguir las enseñanzas y decisiones de la Iglesia fundada por Cristo, quien nos dejó como lema el supremo mandato de la caridad”.

Apuntó que “como es lógico, tienen que tener muy claro que mi postura cristiana no pienso imponerla a nadie, cosa que sería por lo demás contraproducente. Aspiro a ser el presidente de todos los chilenos y preocuparme por los problemas reales de las personas”.

DECLARACIÓN PUBLICA DEL MOVILH

A continuación se reproduce en su integridad la declaración pública del Movilh en contra del nuevo reglamento del Vaticano:

a.- El documento es agresivo y violento con la dignidad de un sector de la población, como son las minorías sexuales, pues claramente las considera, con un lenguaje a todas luces homofóbico, como seres humanos de segunda categoría.

Así es como indica que la homosexualidad es “un pecado grave”, “objetivamente desordenado”, “intrínsecamente inmoral y contrario a la ley natural”, lo que “obstaculiza la correcta relación entre hombres y mujeres”. Por tanto, agrega el Vaticano, los actos sexuales de las minorías sexuales no “pueden ser aprobados en ningún caso”.

Esta clara, explícita y objetiva violencia verbal es sin duda en gran parte responsable de los intentos por mantener viva en todo el mundo la homofobia y la transfobia, que se traduce en casos extremos en asesinatos.

En otras palabras, con este tipo de pronunciamiento la Iglesia alienta las violaciones a los derechos humanos y es, por lo mismo, cómplice de los más brutales atropellos, como los asesinatos o torturas en razón de la orientación sexual o la identidad de género.

b.- El documento atenta contra la libertad de expresión y, de paso con las legislaciones internas de los países, lo cual en la praxis vuelve a la Iglesia en un Estado dentro de otro Estado.

Ello se explicita cuando impide el desarrollo de la vocación de servicio público religioso no sólo de las minorías sexuales, sino también de quienes apoyen las demandas de tal sector.

Así es como en su documento el Vaticano sostiene que no se pueden admitir en el sacerdocio ni en los seminarios a quienes “que practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o apoyan la así llamada cultura gay”.

Tal disposición sin duda violenta la decisión de muchos sacerdotes y monjas católicas que en el mundo han mostrado su desacuerdo con la homofobia enfermiza de la Iglesia Católica. Con ello el Vaticano obliga a sus fieles a asumir posturas por orden y no por convicción moral.

c.- La nueva ordenanza explicita además una ignorancia, o desconocimiento racionalmente asumido, de los avances científicos, incluidas las normas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para los cuales la orientación sexual homosexual es una variante más de la sexualidad humana y por lo mismo no afecta al entorno más cercano, como las familias, y más global, como es la sociedad en su conjunto.

Así es como sin precisar efectos, sin aclarar fuentes, y sin explicar de que manera, el Vaticano de una forma fundamentalista mal advierte que “no se pueden descuidar las consecuencias negativas que pueden derivar de la Ordenación de personas con tendencias homosexuales profundamente arraigadas”.

d.- En la misma línea que resta validez a los avances científicos, el Vaticano está incitando a los religiosos a intervenir sin pudor en el desarrollo normal y natural de la sexualidad de las personas, lo cual recuerda a los aberrantes tratamientos de shock a los que fueron sometidas las minorías sexuales en el siglo pasado y cuyos desastrosos efectos psicológicos aún persisten en las víctimas.

Así es como afirma que “si un candidato practica la homosexualidad o presenta tendencias homosexuales profundamente arraigadas, su director espiritual, así como su confesor, tienen el deber de disuadirlo, en conciencia, de proceder hacia la Ordenación”.

Más aún, consciente de que su intervención puede alterar el desarrollo natural de la sexualidad de las personas, el Vaticano da la posibilidad de que quienes sean homosexuales puedan entrar al sacerdocio si es que dichas “tendencias” están “claramente superadas al menos tres años antes de la Ordenación diaconal”.

e.- El Vaticano es además inmoral y contradictorio con los fines antidiscriminatorios y humanos que dice perseguir y que, repudiablemente, también integran a las minorías sexuales.

Así es como sostiene de los homosexuales que “tales personas deben ser acogidas con respeto y delicadeza; se evitará toda discriminación injusta. Éstas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida y a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar”.

La iglesia aquí claramente se mofa de la inteligencia y la capacidad de comprensión de los seres humanos a nivel mundial, pues el tipo de argumentación dada para impedir que los gays sean sacerdotes, claramente potencia la misma discriminación que califica de injusta, siendo brutalmente incoherente con el “respeto y delicadeza” a la cual llama.

¿Qué respeto puede haber al calificar a un grupo de personas de inmorales, contrarias a la ley natural y más aún al sostener que los homosexuales “no pueden ser aprobados en ningún caso”?.

f.- Otra contradicción vital se basa en el hecho de que el requisito básico para el sacerdocio es el celibato. La sola aplicación de esta regla, en igualdad de condiciones, obviamente también impide las prácticas homosexuales.

Ello demuestra que esta odiosidad de la Iglesia no es solo contra las conductas homosexuales, según débilmente lo ha hecho creer, sino también contra las personas que tienen esa orientación, al margen de si la practican o no. De otra forma, no se explica una documento específico sobre la materia.

g.- La virulencia explícita, pero innecesaria hacia las minorías sexuales, solo puede explicarse por dos razones.

Una es el interés del Vaticano por mantener cuotas de poder a través de un terrorismo inmoral, poder que ya ha ido perdiendo su injerencia en otras esferas como el uso del condón para la prevención del VIH/SIDA. La pérdida de poder sobre la vida sexual privada de las personas es, en definitiva, lo que la Iglesia esconde tras su homofobia, de manera de tener alguna voz en un mundo donde cada vez más es menos escuchada.

En segundo lugar, y más claro aún, la homofobia busca distorsionar la grave responsabilidad que tiene la Iglesia en los casos de abusos deshonestos contra menores que han provocado algunos de sus religiosos al margen de su orientación sexual. No es un dato menor que el mismo día que en Brasil se denunciaran una coordinación de algunos sacerdotes para encubrir los abusos deshonestos, se filtrará a la prensa en su integridad el texto que impide la ordenación de sacerdotes gays.

Resulta a lo menos inhumano e irresponsable, en otras palabras, que la Iglesia no aplique mano dura contra los curas abusadores y se centre en destruir la integridad de un grupo humano históricamente discriminado.

h.- El texto del Vaticano es, por último, brutalmente misógeno, toda vez que sostiene que “según la constante Tradición de la Iglesia, recibe válidamente la sagrada Ordenación exclusivamente el bautizado de sexo masculino”. El menosprecio al reconocimiento igualitario a las capacidades del sexo femenino al interior de la Iglesia es, en consecuencia, claro y evidente.

i.- Rechazamos también de plano la postura asumida por la Iglesia Católica chilena en torno a las minorías sexuales.

De acuerdo al presidente de la conferencia Episcopal de Chile, Alejandro Goic, en las diócesis locales no hay homosexuales. Esto claramente es una estrategia perversa pues siembra la idea de que no los hay, porque no son propicios. También es falsa e irreal, pues es de conocimiento del movimiento homosexual que en Chile si hay sacerdotes y monjas homosexuales que han llevado en forma honesta su vida en religión.

Repudiamos también al secretario general de la Conferencia Episcopal y obispo auxiliar de Santiago, Cristián Contreras Villarroel, para quien los homosexuales tienen “conducta adicta”, toda vez que ello es una apreciación maliciosa que no tiene sustento social, ni menos científico.

Notas relacionadas:
El Mercurio

Terra

El Mostrador

La Segunda

OpusGay

Gay Chile.com

El Choapa Digital

Diario El Gong

Minorías Sexuales

La Cuarta

Sentido G

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