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Grupos violentistas y antidemocráticos atacan la Marcha del Orgullo 2026

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Los agresores obstaculizaron por más de una hora el libre desplazamiento de la Marcha, lanzaron objetos contra participantes e infraestructura, centraron sus acciones en hostigar a organizaciones LGBTIQ+, en lugar de protestar contra la homo/transfobia. Además han difundido desinformación en redes sociales para distorsionar lo ocurrido. Entre los atacantes figura un grupo que el año pasado vandalizó el memorial de Daniel Zamudio.


El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) denuncia y expresa su más enérgico repudio a las acciones perpetradas el pasado 27 de junio por una veintena de personas auto-identificadas como “disidentes” y convocantes de una “contramarcha”, quienes atacaron y obstaculizaron el desarrollo de la Marcha del Orgullo.

Tras convocar a una contramarcha con el explícito propósito de enfrentar a la Marcha del Orgullo, parte de estas personas se instaló en la Alameda, frente al camión-escenario del Movilh y la Fundación Iguales, bloqueando su avance hacia Plaza Los Héroes, recorrido previamente coordinado y autorizado por las entidades competentes.

En ese contexto, los agresores antidemocráticos lanzaron huevos, latas de cerveza, hielo, botellas y bolsas con agua contra el camión-escenario y contra activistas que solicitaban el libre desplazamiento de la marcha. Ante el riesgo de una mayor escalada de violencia, el camión del Movilh y la Fundación Iguales debió retroceder entre la multitud para cambiar de calzada, con todos los riesgos que ello implica. Pero los violentistas se trasladaron de lugar y bloquearon también ese paso, boicoteando el desarrollo de la marcha por más de una hora y afectando el libre desplazamiento de cerca de 100 mil personas.

Asistentes ajenos a las organizaciones convocantes del Orgullo que intentaron avanzar fueron agredidos físicamente con empujones y golpes. Una mujer que solo buscaba acceder a un baño fue empujada y derribada al suelo. Un joven que planeaba proponer matrimonio a su pareja durante la marcha no pudo hacerlo porque los gritos violentistas acallaron ese gesto. Solo la intervención de Carabineros permitió despejar la vía y garantizar la continuidad del recorrido.

Por todo, como Movilh señalamos que:

I.- Estas acciones anti-democráticas constituyen una violación directa al derecho a la libertad de expresión, movilización y libre desplazamiento de las personas e instituciones participantes y organizadoras de la Marcha del Orgullo. La inseguridad generada por estos sectores se agrava por el carácter engañoso de su convocatoria, que careció de toda transparencia, al ocultar que no contaba con autorización y coordinación con el sistema de transportes, los municipios y otras entidades estatales correspondientes, como se exige a todo movimiento social que se manifiesta en el espacio público.

II.- Los violentistas están al servicio  y son cómplices del LGBTI-odio, dada su altísima irresponsabilidad con los derechos humanos de las personas LGBTIQ+. En un contexto de incremento de las denuncias por discriminación, de retrocesos y  arremetidas internacionales y nacionales contra los derechos de la diversidad,  los “contra-marcha” pretenden dividir la manifestación más simbólica para la promoción de la igualdad, justamente cuando más se requiere unidad. A la par, su violencia y accionar antidemocrático es utilizado con interesado entusiasmo en redes sociales por sectores contrarios a los derechos de la diversidad para instalar la narrativa de que la población de las diversidades  “se enfrenta entre sí misma y no es confiable”, reduciendo al Orgullo a episodios vergonzosos y pretendiendo despojarlo de uno de sus sellos más relevantes: su carácter pacífico. El accionar de estos grupos es  así el argumento de los anti-derechos para justificar sus motivaciones de odio.

III.- El actuar de estos grupos ha estado acompañado de un amplio patrón de manipulación y desinformación a saber:

1.- En redes sociales, los responsables de estos abusos dicen haber sido atacados por los organizadores de la marcha, cuando ninguna persona vinculada a los colectivos convocantes participó en actos de violencia de ningún tipo. Y pese a que no existe registro audiovisual alguno donde vea a activistas convocantes de la Marcha actuando con violencia, los agresores les adjudican falsamente participación en tales hechos.

2.- La convocatoria de estos sectores a una “contra-marcha” se presentó falsamente en redes sociales como una manifestación contra la homo/transfobia y los sistemas opresores, cuando en la práctica, como su propio nombre lo indica, fue una manifestación contra el Orgullo y específicamente contra el Movilh. Así lo evidencian sus cánticos y consignas durante la jornada, su boicot sistemático al libre desplazamiento de la marcha, y la difusión posterior en redes sociales de los incidentes, concentrada en denostar e injuriar a los organizadores de la Marcha del Orgullo 2026.

3.- Faltan repetidamente a la verdad cuando señalan que la marcha está vaciadas de contenidos reivindicativos y que ellos son los únicos que pueden cambiar eso.

Pues bien, las demandas del Orgullo, cada año, son claras y precisas y han contribuido a cambios. Este 2026 el Orgullo demandó, antes y durante la marcha, la reforma a la ley Zamudio, una ley de educación sexual integral, además de criticar los retrocesos y conmmerorar los 35 años de lucha sistemática del movimiento LGBTIQ+- En ese contexto, la marcha fue encabezada por adultos mayores LGBTIQ+, los que vieron justamente afectado y dañado su despliegue y protagonismo por actos violentistas que dieron un portazo a la memoria histórica.

Al unísono, los violentistas son los únicos que no levantan, ni explicitan ninguna demanda, propuesta política, social y cultural clara para la  promoción de los derechos humanos LGBTIQ+. Se limitan a criticar a la Marcha del Orgullo y a sus organizadores, con una frivolidad extrema y vaciada de todo contenido coherente o sólido.

4.-Estos sectores antidemocráticos pretenden imponer con violencia cómo deben manifestarse las personas e instituciones durante el Orgullo, exigiendo que se “proteste” en lugar de “celebrar”. Desconocen que la marcha es un espacio democrático, plural, multitudinario y libre y que ningún colectivo puede convocar a una Marcha y exigir a las personas como deben manifestarse.  Cada persona e institución es libre de expresarse como estime conveniente, y nadie el tiene derecho, mucho menos por la vía de la violencia, a imponer una forma de manifestación, especialmente cuando ello se traduce en impedir el libre desplazamiento de terceros. Desconocen además que en todo el mundo el Orgullo es protesta y también celebración, en especial para aquellas personas que sufren discriminación y ven a la marcha como un espacio seguro, donde pueden expresare libremente, sin ataduras. Donde pueden ser felices y vivir un momento de sana hermandad.

Lo absurdo se agudiza al considerar que estos agresores denostan a las personas que celebran el Orgullo, pero tras sus actos violentistas son los más entusiastas en colarse a lo que denominan “fiesta”, bailando, aplaudiendo y riendo al ritmo de la música; que antes repudiaban; y hasta injiriendo alcohol en plena marcha. Esa es su inconsistencia.

5.- Resulta particularmente grave la utilización inmoral de las víctimas fatales del LGBTIQ-odio con cánticos como “mataron a Zamudio y estos guevones celebran el Orgullo”, proferidos por agresores que jamás han sido vistos prestando ayuda o colaboración alguna a las personas afectadas por el odio que dicen enfrentar. Por el contrario, uno de estos grupos, identificado como Bloque de Acción Disidente, vandalizó el año pasado el memorial donde descansan los restos de Daniel Zamudio.

6.- Estos agresores se presentan como opositores a instituciones contrarias a los derechos LGBTIQ+, pero jamás han sido vistos en las luchas concretas que las organizaciones convocantes de la Marcha del Orgullo han sostenido durante más de tres décadas contra las entidades que nos han negado derechos. Por el contrario, solo salen a manifestarse con violencia contra la organizaciones que durante años sí se han manifestado contra las estructuras más homo/transfóbicas del país.

7.- Tampoco han demostrado estos grupos capacidad alguna de generar manifestaciones propias, limitándose a presentarse en convocatorias organizadas por terceros con el único fin de violentarlas o impedir su libre desplazamiento. Sus convocatorias surgen únicamente después de que los organizadores de la Marcha del Orgullo u otras manifestaciones LGBTIQ+ fijan fecha y hora, careciendo de agenda y programa propios. Se mueven al ritmo de las personas e instituciones que agreden y el resto del año simplemente no existen.

8.- La insensibilidad y falta de empatía de estos grupos hacia quienes participan y colaboran con la marcha quedó reflejada en agresiones contra asistentes, contra activistas de otras organizaciones, y contra la dignidad de artistas que debieron esperar horas en la calle su presentación debido a estos boicots.

9.- Estos grupos han utilizado además de manera indebida las cifras y denuncias de discriminación recopiladas por los propios colectivos que organizan la Marcha del Orgullo, paradoja que evidencia que sus principales fuentes de información sobre la realidad LGBTIQ+ en Chile son precisamente aquellas que atacan, sin siquiera mencionarlas, en un acto de apropiación indebida del trabajo ajeno.

10.- Igualmente falsa es la acusación de estos grupos respecto a que la Marcha del Orgullo es un evento mercantil o de marketing cuando no cuenta con respaldo económico de empresa alguna ni ha recibido jamás aportes en dinero del Estado, siendo posible gracias exclusivamente al trabajo voluntario de cada uno de sus organizadores, desde la producción hasta los artistas. Y aunque la marcha tuviese respaldos económicos externos, ello no es automáticamente sinónimo de mercantilización si se adoptan las medidas para prevenir que las empresas usen a la Marcha como la vitrina de un mall, sin hacer ningún aporte para el desarrollo del desfile.

IV.- Llamamos a los distintos sectores que convocaron a la contramarcha, entre ellos el denominado Bloque Contra-Hegemónico, a repudiar las acciones antidemocráticas y violentistas del reducido grupo responsable de los hechos aquí denunciados.

V.- Asimismo, llamamos a la Universidad de Santiago de Chile, la Universidad Diego Portales, la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, el Liceo de Aplicación y el Liceo 1 a repudiar públicamente esta violencia ejercida contra el Orgullo, en tanto los responsables de estos hechos convocaron utilizando el nombre y los logos de dichas casas de estudio.

VI.- Expresamos nuestra solidaridad con las miles de personas que vieron obstaculizado su libre tránsito durante la Marcha del Orgullo, con quienes fueron agredidas por exigir el respeto a su derecho de expresión y movilización, con los artistas afectados en sus horarios y presentaciones, y con los voluntarios agredidos y expuestos en redes sociales mediante información falsa por parte de estos grupos violentistas.

La manifestación pacífica y libre, sin imposiciones de ningún tipo, es un derecho humano que ninguna fuerza antidemocrática, como la aquí denunciada, podrá jamás detener ni acallar. Los conocimos, con otras variaciones, en los 90, en los 2000, 2010 y 2020. Y que lo sepan: no acallarán el Orgullo, no podrán impedir que las personas o instituciones lo conmemoren como quieran, Ni que las organizaciones democráticas nos manifestemos cómo, cuándo y dónde lo queramos o sea necesario.


 

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