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Mineduc lanza revolucionario libro para erradicar la homofobia y otras formas de discriminación en las escuelas

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24 mil ejemplares están siendo difundidos en escuelas. El libro aborda la realidad de todos los sectores discriminados, incluida la diversidad sexual, llama a adecuar los reglamentos internos y currículum a la ley Zamudio y a implementar medidas contra las exclusiones. Entre otros, se reconoce la condición de familias de las parejas del mismo sexo que tienen hijos y se recomienda un manual educativo del Movilh.

El Ministerio de Educación (Mineduc) lanzó este mes un inédito e importante libro de 50 carillas y 24 mil ejemplares donde llama a erradicar la discriminación en las escuelas, proponiendo a los colegios y liceos diversas medidas para tal fin.

Denominado “Discriminación en el contexto escolar, orientaciones para promover una escuela inclusiva”, el texto fue calificado por el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) como el “más progresista y revolucionario emitido por el Estado para erradicar las exclusiones arbitrarias de las escuelas. Este libro se hace cargo de demandas históricas de diversos sectores, como somoslas minorías sexuales organizadas,  en materia antidiscriminatoria”

El libro, elaborado por la Unidad de Transversalidad Educativa  de la División de Educación General del Mineduc, promueve la no discriminación en razón de “la raza o etnia, nacionalidad, situación socioeconómica, idioma, ideología u opinión política, religión o creencia, participación en organizaciones gremiales, sexo, orientación sexual identidad de género, estado civil, edad, filiación, apariencia personal, enfermedad o discapacidad”.

En ese sentido, aconseja estrategias,  actividades y metodologías para prevenir y enfrentar la discriminación en el campo de la práctica docente, la implementación curricular y el trabajo de las asignaturas, poniendo en el centro una escuela inclusiva basada en el respeto a los derechos humanos,  la empatía, el uso de lenguaje no excluyentes, la participación de las familias y la intervención psicosocial, entre otros.

“Implementar una escuela inclusiva requiere de la participación y el compromiso de toda la comunidad educativa y de transformaciones a todo nivel, en infraestructura, en metodologías, prácticas pedagógicas, cultura escolar, políticas educativas, etc, pero sobre todo invitar a los adultos a ser capaces de reconocer en todos los niños, niñas y adolescentes su derecho a formarse integralmente”, indica el documento.

El texto llama además explícitamente a cambios en los instrumentos administrativos y de gestión de las escuelas  “Las normas de convivencia, medidas pedagógicas y sanciones contenidas en el Reglamento Interno, deber ser elaboradas con sentido formativo, estar ajustada  a Derecho y basarse en el marco legal vigente (como lo es la Ley Zamudio); en tal sentido, las normas  y medidas no sólo no deben ser discriminatorias, sino que deben construirse, además, en una instancia de aprendizaje para la no discriminación”, indica el libro.

“Durante años pedimos un texto del Mineduc que orientará a las escuelas en prácticas antidiscriminatorias desde currículum hasta el trabajo en las aulas, mientras que del año pasado exigimos que se demandara a las colegios adecuar su quehacer y reglamentos a la Ley Zamudio. Hoy esto es una realidad y aplaudimos por ello a la ministra de Educación, Carolina Schmidt, y en especial a la Unidad de Transversalidad Educativa  del Mineduc”, sostuvo el Movilh que en junio pasado había comprometido a la titular del Mineduc para avanzar en este punto.

La diversidad sexual en el documento

La “discriminación en el contexto escolar…. ” se perfila desde ya como el documento más relevante para lesbianas, gays, bisexuales y transexuales  (LGBT) emitido por el Mineduc, pues se hace por primera vez clara referencia a este grupos humano y  a la necesidad de erradicar los atropellos que lo afectan, dando sin censuras recomendaciones específicas al respecto.

Bajo el título “orientación sexual e identidad de género”, el libro indica que los y las adolescentes homosexuales, lesbianas, bisexuales o trans (LGBT) son víctimas habituales de la discriminación arbitraria no sólo en el especio escolar, sino muchas veces también en sus familias”.

Añade que “las expresiones de “maricón”, “mariquita” camiona y tantas otras, acompañan su desarrollo; un aspecto central es que este tipo de discriminación se ejerce en contra de personas que, de manera percibida o real, con consideradas homosexuales o que tienen una orientación sexual o identidad de género diversa, es decir, no necesariamente son homosexuales o transexuales, sino que basta que lo parezcan, ya sea por su comportamiento, gestos o apariencia personal”.

En ese sentido indica que la población LGBT es “un grupo particularmente vulnerable, dado que estos estudiantes, por lo general no cuentan en su entorno con personas adultas para protegerse. Lo mismo sucede con compañeros/as de su edad, aunque producto de los cambios culturales, encuentran cada vez más comprensión en sus pares etarios”.

“Una de las razones de la discriminación es la falta de claridad respecto a los conceptos que involucran a la diversidad sexual, existiendo materiales y documentos que ayudan a revertir este punto”, dice el libro al recomendar el texto “Educando en la Diversidad, orientación sexual e identidad de género de aula”, algo no menor al considerar que el gobierno anterior despidió a una funcionaria del Mineduc por haber valorado en un medio (El Mercurio)  ese manual producido por el Movilh.

La condición de familia de las parejas del mismo sexo y sus hijos también es reconocida en el libro del Mineduc. “Existen diversos tipos de familia, tanto en relación a su estructura, como a su funcionamiento. (…) niños, niñas y adolescentes que son criados por madres o padres solos, por la familia extensa (abuelos, tíos), cuando conviven con padres o madres del mismo sexo, con familiares homosexuales o cuando tienen hermanos de diversos progenitores, son habitualmente etiquetados de manera negativa”, indica el libro.

Concluye, en ese sentido, que “existen diversas categorías de discriminación arbitraria, construidas social y culturalmente que contribuyen a la desigualdad y exclusión social; se manifiestan cuando una persona, grupo o institución expresa en forma permanente opiniones, acciones o actitudes promotoras de alguna segregación basadas en la raza (racismo), el sexo (sexismo), a orientación sexual (homofobia), la identidad de género (transfobia), la clase (clasismo), la nacionalidad (xenofobia) u otras, bajo el estereotipo de que existen grupos humanos superiores a otros en razón de estas características”.

En este plano, el libro se hace cargo de las dobles o triples discriminaciones que afectan a las personas.  “Estas categorías por lo general interactúan en varios niveles: una mujer pobre y lesbiana, probablemente será discriminada en función de su sexo (discriminación sexista), su condición socioeconómica (discriminación clasista) y su orientación sexual (discriminación homofóbica), con lo que las consecuencias afectan casi la totalidad de su desarrollo humano”.

La diversidad sexual es, por último, parte de los ejemplos que se usan para explicar la definición, alcances, formas de operar y consecuencias de los estereotipos, prejuicios y discriminación en las aulas.

Así es como en un ejemplo se indica que “1.- “Los profesores son un peligros para los estudiantes (estereotipo, pensar)”, 2.- “Nos inspiran desconfianza y rechazo (prejuicio, sentir)” 3.- “Solicitaremos que no se acerque a los niños (discriminación, actuar),  4.- Jorge es despedido en su trabajo por su orientación sexual.”

El Movilh, que fue uno de los organismos consultados para la elaboración del texto, basó sus propuestas al mismo en el marco de “Chile Diverso”, un proyecto financiado por la Unión Europea para la promoción de la ley antidiscriminación en nuestro país.

Principios

Los principios y objetivos del libro quedan claros en su introducción, donde se indica que  “la etapa escolar puede ser positiva y favorable para la mayoría de los estudiantes, pero para muchos de ellos puede resultar una experiencia dolorosa y traumática, cuando son expuestos, de manera sistemática, a manifestaciones de discriminación, fundamentalmente por características que forman parte de su identidad personal y social”.

Por ello se enfatiza la necesidad de “aprender a vivir con los demás”, lo que  “implica reconocer en todas y cada una de las personas, experiencias, capacidades y recursos diferentes, en un sistema educativo que debe transformarse y evolucionar para incluir esta diversidad, valorándola como una riqueza que fortalece el aprendizaje y el desarrollo de toda la comunidad educativa”.

“Por lo general las personas temen a lo que desconocen; hacer visible la diversidad, conversar sobre las diferencias y escuchar al otro, son experiencias que ayudan  a acercarse a lo desconocido, contando con la información necesaria para derribar los mitos y estereotipos que están a la base de los actos de discriminación. Permite también empatizar con las demás personas, conocerlas más allá de lo que en apariencia nos diferencia, para encontrarse con aquello que nos une y vincula como seres humanos”, puntualiza el documento.

La Segunda

 

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