El Acuerdo de Vida en Pareja (AVP) es un proyecto de ley para mejorar las condiciones jurídicas y sociales de dos personas de igual o distinto sexo que, con o sin hijos, se aman, viven bajo un mismo techo y conforman una familia.

Las leyes de este tipo pueden adquirir distintos nombres: Acuerdo de Vida en Común, Pacto de Unión Civil, Pacto de Solidaridad, etc).  De hecho, al Congreso Nacional han ingresado proyectos con esas y otras denominaciones. La sigla AVP es la que más se ha sociabilizado desde el año 2011 en Chile, pues el Gobierno presentó dicho proyecto.
           
El AVP es importante por cuanto en la actualidad más de dos millones de personas conviven, con o sin hijos, sin posibilidad de regular su régimen patrimonial, de salud, previsional  y de herencias. 

Esto quiere decir, que un conviviente no puede ser carga del otro en salud o previsión. Si un miembro de la pareja fallece o se enferma, su conviviente  se ve además absolutamente imposibilitado u obstaculizado de decidir sobre los bienes de ambos, de heredar, de visitar a quien ama cuando esté internado en un centro de salud, de definir trámites funerarios o de custodia o tuición de los hijos/as.  En síntesis, para el ejercicio de muchos derechos los convivientes no son nada ante la ley. De ahí la importancia de aprobar el AVP.

El AVP es una alternativa al matrimonio, es decir está pensando para aquellas parejas que por distintas razones no pueden o no quieren casarse y desean mantener su estado civil de solteras. 

La soltería, sin embargo, no implica no tener pareja. Así están quienes pololean, los cuales no son beneficiados por el AVP,  y quienes viven juntos, siendo la relación de estos últimos la regulada por el Acuerdo de Vida en Pareja.
           

El primer país que reguló sobre uniones civiles o uniones de hecho fue Dinamarca, en 1989, tras el cual han seguido por similar camino más de 40  naciones, mientras que en otras 15, incluido en Chile, se están discutiendo proyectos similares.

Puedes conocer el proyecto AVP completo aquí.