{"id":1572,"date":"2005-06-26T19:43:51","date_gmt":"2005-06-26T22:43:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.movilh.cl\/opusgay\/?p=1572"},"modified":"2025-08-14T16:39:10","modified_gmt":"2025-08-14T19:39:10","slug":"el-origen-de-la-discriminacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.movilh.cl\/opusgay\/el-origen-de-la-discriminacion\/","title":{"rendered":"EL ORIGEN DE LA DISCRIMINACION"},"content":{"rendered":"<p><!--more--><\/p>\n<p>*<strong>Por Pablo Simonetti<\/strong><br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>Una pol\u00e9mica en que estoy participando en la secci\u00f3n Cartas del diario El Mercurio, me ha llevado a meditar acerca del origen de la discriminaci\u00f3n en nuestro pa\u00eds. El ataque de mi contradictor a la condici\u00f3n homosexual me lleva a preguntarme qu\u00e9 lo motivar\u00e1, cu\u00e1l es la g\u00e9nesis de tanta odiosidad y miedo a la diferencia. En estos d\u00edas he estado leyendo el segundo tomo de la Historia General de Chile que ensaya Alfredo Jocelyn-Holt, quiz\u00e1 el \u00fanico historiador que ha buscado claves originales para entender las fundaciones del edificio cultural de nuestro pa\u00eds.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>Entre las fuentes que cita, las m\u00e1s importantes son dos: La Araucana de Alonso de Ercilla, y El cautiverio feliz de Pineda y Bascu\u00f1\u00e1n. Uno guerrero y el otro cl\u00e9rigo, en sus obras literarias hacen brillar su capacidad de ver al otro, entender al otro, no s\u00f3lo seg\u00fan sus propios valores hisp\u00e1nicos, europeos e imperiales, sino tambi\u00e9n haciendo el intento de comprender una cosmogon\u00eda nueva, la mapuche, cuyo valor es realzado por la bravura del indio y su resistencia a entregarse al dominio del espa\u00f1ol y las creencias de la Iglesia Cat\u00f3lica.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>Esas buenas costumbres, las de quien se muestra abierto a conocer un mundo diferente, se perdieron en Chile durante mucho tiempo, tanto en el debate p\u00fablico como en las costumbres privadas. \u00daltimamente hay signos de una renovaci\u00f3n de ese esp\u00edritu emprendedor y generoso, dispuesto a encontrar en el otro nuevas luces para la propia contemplaci\u00f3n del mundo, en oposici\u00f3n a sentirlo como una amenaza mortal.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>Entre las conclusiones del estudio de ese siglo -Chile era un quebradero de cabeza para la corona y peor todav\u00eda para los conquistadores, privados de las ilusiones que tra\u00edan desde Espa\u00f1a, sometidos a la guerra interminable y la pobreza- surge la idea de que en el hasta entrado el siglo dieciocho, Chile fue un pa\u00eds fallido, un pa\u00eds sin oro, un lugar no-lugar, un pa\u00eds de n\u00e1ufragos que sue\u00f1an con volver a la patria original pero que se quedan varados para siempre en estas costas.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>Y todo este pesimismo es compensado mediante la utop\u00eda, la creencia en un futuro mejor que nunca llega, la esperanza de que m\u00e1s al sur se encontrar\u00e1n con la Ciudad de los C\u00e9sares, mezcla de indio y blanco, que vive rodeado de la m\u00e1s suntuosa riqueza. En otras palabras, somos un pa\u00eds donde no se agota la esperanza, pero que se funda sobre la constataci\u00f3n de lo que no fue, de lo que no ocurri\u00f3, de lo que no alcanzamos a ser.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>Ante la pobreza reinante y la falta de poder de la corona, los grupos privilegiados, los encomenderos, es decir, los hacendados, se vuelven fuertes en sus lugares, no al punto de volverse unos se\u00f1ores feudales, pero a menudo con el poder suficiente para tomar justicia por su propia mano. La Quintrala es el mejor ejemplo.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>Una mujer que se sent\u00eda due\u00f1a de La Colonia al estar emparentada por el lado Lisperguer con gobernadores y oidores de la Real Audiencia y a su vez heredera por parte de su padre -de los R\u00edos- de una inmensa extensi\u00f3n de tierras. A pesar de ser una destacada representante de lo que en Chile pod\u00eda llamarse La Aristocracia, la leyenda la convirti\u00f3 en nuestra bruja m\u00e1s ilustre, apasionada devota de Dios y el Diablo. Fue el pueblo, sus s\u00fabditos, quienes la condenaron a la hoguera hist\u00f3rica, una venganza sutil pero duradera.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>Ustedes se preguntar\u00e1n qu\u00e9 tiene que ver esto con la discriminaci\u00f3n homof\u00f3bica. Soy de la creencia que la peor forma de discriminaci\u00f3n en Chile, la m\u00e1s extendida, solapada y da\u00f1ina, es la de clases. Como un gas insidioso se cuela en nuestras conversaciones, en nuestros actos, en nuestros juicios. Si bien, por lo que he podido observar, est\u00e1 en decadencia entre las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes, es la inspiradora de nuevas formas de discriminaci\u00f3n, como la regla del dinero, que est\u00e1 en alza, y la que existe en contra de las minor\u00edas tanto \u00e9tnicas como sexuales.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>Nadie dudar\u00e1 que la matriz del clasismo se halla en el campo chileno, especialmente en el valle central, cuya feracidad agr\u00edcola trajo la \u00fanica fuente de riqueza de esos primeros tiempos. Y que fueron descendientes de los mismos hacendados, salvo contadas excepciones, quienes se ense\u00f1orearon m\u00e1s tarde en las riquezas mineras del norte. Es decir, tal como en el caso de la Quintrala, la uni\u00f3n del poder pol\u00edtico y una relativa riqueza en pocas manos, conform\u00f3 una oligarqu\u00eda que se sinti\u00f3 superior al resto de sus semejantes, especialmente en la aplicaci\u00f3n de justicia.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>Hasta entrado el siglo XX, el Estado fue un enclave m\u00e1s de dicha oligarqu\u00eda. Tanto el poder ejecutivo, como el legislativo y el judicial, actuaban bajo sus mandamientos. Es cosa de ver el miedo que provocaba en la prensa olig\u00e1rquica la llegada a la presidencia de Pedro Aguirre Cerda o el p\u00e1nico que produjo en las clases acomodadas el ascenso de Allende al poder.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>Al d\u00eda de hoy, el Estado, aunque exhibe claras mejor\u00edas, no es indiferente a este marcador social, en especial cuando se trata de administrar justicia. El dinero se apunta como un aliado odioso de las posibilidades de acceder a juicios justos por parte de un ciudadano clase media frente a un oligarca, y qu\u00e9 decir de un ciudadano pobre frente a cualquiera de los dos.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>En el caso de las minor\u00edas \u00e9tnicas y sexuales, es a\u00fan peor, porque no s\u00f3lo deben luchar contra la falta de influencia y dinero, sino tambi\u00e9n contra los prejuicios de pol\u00edticos, agentes p\u00fablicos y jueces.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>Todas estas formas de discriminaci\u00f3n contribuyen a exacerbar el odio social y a profundizar la diferencia de oportunidades. La tan mentada desigualdad tiene uno de sus or\u00edgenes en este conservadurismo cong\u00e9nito de las clases acomodadas, que le tienen miedo al alzamiento ind\u00edgena (que los amenaz\u00f3 durante trescientos a\u00f1os), a la poblada que viene a privarlos de sus bienes.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>Recuerdo que mi padre se re\u00eda de los vecinos que pretend\u00edan organizar una milicia para defender el barrio de las hordas marxistas: &#8220;Si llegaran a venir, saldr\u00edan arrancando al primer disparo. Parece que les falt\u00f3 jugar m\u00e1s a los soldaditos de plomo cuando ni\u00f1os&#8221;.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>Lo mismo ocurre, en otra esfera, con respecto a las minor\u00edas sexuales. Se trata de la indignaci\u00f3n paranoica de un grupo social reticente al cambio, que ve en el desembarco de nuevos actores en la vida ciudadana, una amenaza personal, un ataque corsario que intenta quitarle sus blasones y relegarlo a una condici\u00f3n de iguales que no est\u00e1 dispuesto a aceptar.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>Mientras en Chile no se condene la discriminaci\u00f3n de la forma m\u00e1s en\u00e9rgica, tanto en la privacidad de nuestras conversaciones como en los estamentos del Estado y la aplicaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas, no habr\u00e1 verdadera igualdad de oportunidades.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>Por esta raz\u00f3n defiendo la idea de crear una ley contra la discriminaci\u00f3n que combata fieramente cualquiera de sus expresiones, social, monetaria, \u00e9tnica, de g\u00e9nero, sexual, al punto de establecer penas de c\u00e1rcel a los inculpados de incurrir en pr\u00e1cticas discriminatorias, especialmente si se trata de un agente del Estado. Asociada a ella, deber\u00edan existir programas estatales de apoyo a las minor\u00edas, inspiradas en el ejemplo americano de la Affirmative Action. Subsidios, cuotas m\u00ednimas, etc.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/>No esperemos la condena internacional para avanzar en estos temas, como ya ocurri\u00f3 con el tema ambiental o el de las etnias originales. Es el sufrimiento y la postergaci\u00f3n de millones de chilenos lo que debe impulsarnos a entender la diversidad, y por ende la igualdad de oportunidades y ante la ley, como un factor primordial para el desarrollo de Chile y el bienestar de sus ciudadanos. Creamos por una vez en nuestra esperanza y no dejemos que una vez m\u00e1s confirmemos que no hicimos lo que debimos hacer.<br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/><br class=\"NormalP\" \/><strong>Escritor.<\/strong>\u00a0<strong>Columna extra\u00edda de El Mostrador<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-1572","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.movilh.cl\/opusgay\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1572","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.movilh.cl\/opusgay\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.movilh.cl\/opusgay\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.movilh.cl\/opusgay\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.movilh.cl\/opusgay\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1572"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.movilh.cl\/opusgay\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1572\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4057,"href":"https:\/\/www.movilh.cl\/opusgay\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1572\/revisions\/4057"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.movilh.cl\/opusgay\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1572"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.movilh.cl\/opusgay\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1572"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.movilh.cl\/opusgay\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1572"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}